 16 de febrero de 2011
 Louis Ferdinand Céline Es probable que algunos de ustedes no sepan quién fue Louis Ferdinand Céline, después de todo no es ningún pecado no saberlo. Para empezar habría que aclarar que el verdadero nombre de Louis Ferdinand Céline no era Louis Ferdinand Céline si no Louis Ferdinand Auguste Destouches, pero se hacía llamar Céline por su abuela (Céline Guillou). Tal vez ayude un poco saber que Céline participó en la Primera Guerra Mundial y que sufrió algunas heridas que le dejaron secuelas de por vida. También habría que decir que era médico. Y francés. Y antisemita. Y escritor, sobre todo eso, un gran escritor, uno de los mejores escritores de todos los tiempos. Céline escribió varios libros excelentes y dos obras maestras del siglo XX: Muerte a crédito (1936) y Viaje al fin de la noche(1932), este último debe ser —después de Zama de Antonio Di Benedetto— uno de los libros que más veces leí en mi vida (ocho o nueve veces, creo). Es decir: Louis Ferdinand Céline es uno de mis (digamos) 5 escritores preferidos.
Dicho esto podemos pasar a las verdaderas razones de este post:
Céline falleció el 1 de julio de 1961, es decir que este año se cumplen 50 años de su muerte, por lo cual había sido incluido en un calendario de conmemoraciones nacionales de Francia. Al presidente de la asociación de hijos de Judios deportados de Francia, Serge Klarsfeld, no le gustó nada la inclusión y se quejó. El ministro de Cultura francés (y sobrino del presidente Sarkozy) Frédéric Mitterrand retiró inmediatamente el nombre del escritor de la lista de homenajeados y desató la polémica.
Como dije más arriba Céline era facista, nazi y bastante hijo de puta. De esto dan cuenta sus panfletos antisemitas Bagatelles pour un massacre, L’École des cadavres, Les beaux draps (de los cuales parece no haber traducciones al español). Después apoyó la ocupación nazi de Francia y, tras la liberación, huyó a Dinamarca, en donde fue encarcelado, para volver a Francia recién en 1951 tras una ley de amnistía. Si buscan en Google pueden profundizar un poco la historia. Lo cierto es que los judíos franceses quizás tengan razón en estar enojados con Céline.
Lo que sí es discutible es la decisión del Gobierno Francés y eso es lo que ha motivado tanta polémica. ¿Un autor debe ser juzgado exclusivamente por la calidad de su obra? ¿O deben tenerse en cuenta factores humanos, ideológicos, espirituales y políticos? Sinceramente creo que es una discusión sin sentido. La inclusión o no de Céline en la famosa lista no cambia absolutamente nada, sus libros seguirán circulandoo y nosotros seguiremos releyendo una y otra vez Viaje al fin de la noche. No se pierde nada con la decisión del Gobierno Francés.
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 19 de noviembre de 2010
Tras la presentación en La Plata, Norep llega a Buenos Aires
 Presentación de Norep
Por si no leen: la cita es el miércoles, a las 19 horas, en Eterna Cadencia (Honduras 5582), después de la presentación habrá vino y después del vino marcharemos al Abasto a reconquistar el espacio que nos robaron los floggers (llevar piedras, por las dudas). Nos vemos ahí.
 14 de noviembre de 2010
Secciones: Videos
No en tiendo mucho de fútbol americano, pero es claro que este pibe tiene picardía.

Ni que fuese argentino.
 13 de noviembre de 2010
A partir del miércoles, en la Biblioteca Nacional
 4ta Feria del Libro Social y Político
Programa 4ta Feria del Libro Social y Político
Los esperamos.
 25 de octubre de 2010
Mañana en La Plata el amigo Genovese presenta su novela Norep, si andan por ahí acérquense.
 Norep
 02 de octubre de 2010

…estoy bastante de acuerdo, de cualquier manera sigo con la idea de comprarme uno de estos.
Vía Microsiervos
 23 de septiembre de 2010
 SNUFF, Chuck Palahniuk
De acuerdo con la antropóloga británica Catherine Blackledge, el feto humano empieza a masturbarse en el útero a falta de un mes para nacer. Esa agitación de las treinta y dos semanas, ese estremecimiento dentro del útero, no es que el bebé esté dando patadas. El pequeño cabrón empieza a cascársela en el tercer trimestre y nunca más lo deja.
Este equipo de casca-pollas, estos limpia-bombillas, son ellos quienes mataron al Sony Betamax. Quienes decidieron a favor del VHS por encima de la tecnología Beta. Quienes introdujeron en los hogares aquella primera generación tan cara de internet. Quienes hicieron posible todo eso de la Web. Fue el dinero de aquellos solitarios el que pagó los servidores. Sus adquisiciones de porno en la red generaron la tecnología de compra, todos los cortafuegos de seguridad que hacen posibles eBay y Amazon.
Estos casca-pollas solitarios, votando con las pichas, son ellos quienes han decidido, entre el HD y el Blu-Ray, cual va a ser la tecnología de alta definición dominante en el mundo.
<<Electores adelantados>>, los llama la industria de la electrónica de consumo. Con su soledad patológica. Con su incapacidad de formar lazos emocionales.
Créetelo.
Estos casca-pollas, estos pela-plátanos, son ellos quienes nos lideran a los demás. Lo que se las pone dura a ellos es lo que van a querer vuestros millones de hijos el año que viene para Navidad.
En Snuff, de Chuck Palahniuk, p.32
Mondadori, 2010
Gran verdad y hermoso pasaje, lástima la traducción española. Otra perlita de Chucky.
 19 de septiembre de 2010
Secciones: Cultura
 El Día B
Setiembre es el mes de la bibliodiversidad, es decir: la diversidad cultural aplicada al libro. La idea es enfatizar la importancia del libro como objeto cultural y portador de ideas y conocimiento promoviendo su circulación, para ello el 21 de setiembre ha sido elegido como El Día B, la propuesta es que durante esta semana, pero especialmente ese día, todos liberemos un libro en algún espacio público. Yo ya elegí 7 libros para liberar esta semana, uno por cada día de lunes a viernes dos adicionales el martes. Mañana empiezo con El Mundo según Garp de John Irving, seguiré con Historia del Pelo de Alan Pauls y después con algunos otros de Arlt, Carver, Pessoa, Lowry y Abelardo Castillo. ¿Ustedes qué piensan liberar?
Más Información:
 16 de septiembre de 2010
Secciones: Literatura
 Ed. Losada - 417 pag. - $39
En el año 2004 un primo me invitó a un seminario de liderazgo personal, era bastante costoso y duraba cuatro días, igual acepté, quería conocer gente. El supuesto curso consistía en sesiones de algo que, según pude averiguar después, se llama Coaching Ontológico. No estuvo tan mal como lo sugiere el nombre, conocí a varios amigos, la pasé bien y me convidaron café. No me convertí en líder ni mucho menos, tampoco observé cambios estructurales en mi vida, pero fue una actividad diferente, tuve la sensación de mirarme en un espejo y horrorizarme del ser en que me había convertido. Una experiencia similar me provocó la lectura El Director de Gustavo Ferreyra.
Me cuesta pensar en este libro como novela, creo que es mucho más que eso, en sus páginas podemos encontrar partes del diario de un director de escuela, segmentos de una novela escrita por él y una serie de textos crípticos de carácter oníricos. Pero se trata de fragmentos sin un orden específico, como si alguien hubiese tomado una pila de papeles y la hubiese barajado. Como en El ruido y la furia de Faulkner uno puede distinguir a qué conjunto pertenece cada texto por la tipografía que difiere de uno a otro.
La columna vertebral del libro es el diario personal del protagonista, que evita la linealidad alterando el orden cronológico de los textos, empieza en 1982, va hasta 1995, vuelve a retroceder hasta los 70’, después hasta el 66’ y así sucesivamente.
Los temas son muchísimos y de variado tenor, sería fastidioso enumerarlos, pero lo que más me llamó la atención es esa capacidad de Ferreyra para describir la corriente de pensamientos que pasa en un determinado momento por la conciencia de una persona. Su escritura tiene la capacidad de sumergirse en las profundidades de las obsesiones y las miserias que, a veces nos son comunes por ejemplo:
“¿Se puede tener la edad que tengo y estar todavía, como yo me siento, más o menos en el aire? Nunca me asiento ni cobro densidad, no llego a estar maduro realmente y ya tengo que jubilarme. Quizás esta sensación de inmadurez se deba a que no he tenido hijos, o quizás, más probablemente, a que no he hecho dinero en la vida.” (p. 394)
Si alguna vez se preguntaron cómo es en la intimidad ese quiosquero con el que charlan, o ese tipo que viaja enfrente de ustedes en el subte todos los días o ese primo de algún amigo que siempre se encuentran en un cumpleaños, quizás les guste este libro.
 Gustavo Ferreyra
A través de las minuciosas descripciones de las circunstancias se van filtrando, en dosis variables, la historia argentina, y el personaje va definiendo su lugar (siempre cambiante) en el tejido social. En este sentido puede decirse que este libro habla de la historia de la clase media argentina (el tipo apoya al principio el golpe militar, después se ilusiona con la democracia, va a marchas, golpea cacerolas…), pero también habla de las ilusiones ingenuas y desmesuradas de un autor que publica su primera novela, habla de sexo y de amor, habla de neurosis, de miserias ocultas y de la condición humana. Hay un párrafo que quizás condensa el eje central de El Director:
“Un señor mayor, panzón, con camisa a cuadritos de manga corta, que sueña. Que vive con la vieja madre y es director de escuela. Y de todos modos escribió una novela sobre el incesto, que se perdió o le fue robada. Y que tiene esperanzas. ¿Cómo llegué a esto?” (p. 252)
Como en aquel curso de coaching, por momentos me vi reflejado en las páginas de El Director y me horrorizé, supongo que a muchos les habrá pasado lo mismo. Sin embargo leer este libro tiene dos ventajas: es más barato y el efecto dura mucho más que un seminario de liderazgo.
 13 de septiembre de 2010
Secciones: Medios
En la edición del pasado sábado de Diario Perfil leí uno de los mejores artículos del fin de semana: Léanlo, no los va a defraudar (ese es el título), de Guillermo Piro (escritor, periodista, crítico, traductor y blogger, entre otras cosas). Piro se ocupa del matutino Tiempo Argentino, propiedad del empresario Sergio Szpolski, ex socio de Gerardo Sofovich y de Daniel Hadad, y dueño de varios otros medios de comunicación de neto corte oficialista.
 Parecidos razonables
La hipótesis del artículo es que Tiempo Argentino ha destronado a la mítica revista Barcelona, especialista en ironizar mediante la exageración algunos debates de lo que podríamos denominar “realidad nacional”. En efecto, no es muy distinto el efecto que provoca leer el título de la última tapa de Barcelona que se pregunta “Qué harán los tobas desnutridos cuando cierre Fibertel”, que la nota del 9 de setiembre en el matutino oficialista que se titula “Verduras más baratas”, o los análisis basados en las cifras del INDEC y en las encuestas de Artemio López.
Sucede que el debate político cada vez se parece más a una charla de fútbol entre hinchas de equipos antagónicos. Ni el kirchnerismo ni el arco ultraopositor tiene militantes y adherentes ideológicos, más bien cuentan con hinchas, simpatizantes y empleados con jugosos contratos que son, en definitiva, quienes articulan los discursos y debates. El razonamiento analítico no tiene espacio, ninguno de los grupos va a convencer al otro, por lo tanto solamente se limitan a tratar de imitar las chicanas berretas de Aníbal Fernández o de Luis Juez. Cada uno necesita leer, escuchar y ver noticias que reafirmen su posición. Los titulares de los diarios (escritos o digitales) son producto de ese maniqueísmo político. Tiempo Argentino o su versión resumida y gratuita El Argentino responde a esa lógica y el resultado es tan ridículo como los títulos de la revista Barcelona y los argumentos de Marcelo Bonelli.
Por eso la lectura de Tiempo Argentino es, como dice Piro, una experiencia edificante y sumamente divertida; tanto o más que los personajes de Diego Capusotto o la parodia radial “Hasta Cuando”.
 12 de septiembre de 2010
Secciones: Videos

…por esta razón los prefiero a ellos en lugar de a los humanos.
(Vía @mdzonline)
 08 de septiembre de 2010
Secciones: Cultura
 ¿Demasiado?
Muy interesante el informe sobre el comportamiento de la industria editorial argentina durante el año 2009. En el artículo se exhiben únicamente estadísticas de producción, nada sobre el mercado. De cualquier manera llaman la atención los números, más teniendo en cuenta que 2009 no fue un buen año. Aquí lo descargan.
Del análisis superficial de esta información (parcial y limitada) se me ocurre que algo no está del todo bien. Como mínimo hay dos problemas. El primero surge claramente de preguntarse si el mercado tiene la capacidad de absorber tanta oferta (90 millones de libros menos las exportaciones más las importaciones). Con la estructura de costos actuales (con impacto directo en precios) creo que no, pero estaría bueno confirmar esta hipótesis con un análisis microeconómico de la industria, para eso necesitaría datos de ventas reales (no consignaciones disfrazadas de venta) y de balanza comercial de la industria. No tengo esos datos, pero intuyo que las conclusiones de un análisis de ese tipo serían extensibles al resto de las industrias de bienes culturales. Lo dejamos para después. Si alguien tiene los datos o sabe dónde encontrarlos agradeceré que me avisen.
El segundo es un problema para los lectores: ante una oferta tan variada y creciente ¿cómo hace un lector para decidir sus lecturas? Por supuesto que el planteo tiene un fuerte componente subjetivo y puede no tratarse en absoluto de un problema, si no de un inconveniente menor y trivial. Pero veamos algunos números.
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