 29 de agosto de 2010
Secciones: Literatura
 Territorios - M. Pichon Riviere
El azar y las circunstancias sociopolíticas a veces son factores determinantes para el destino de un libro. Es el caso de Territorios, de Marcelo Pichon Rivière, una novelita corta publicada por Corregidor en 1973 que pocos parecen recordar. Supongo que la censura que pesó sobre el libro durante la dictadura militar tiene mucho que ver.
El título del libro alude al procedimiento utilizado para narrar la historia. Los sueños, los cuerpos, las zonas por las que se mueven los personajes, los pensamientos y los recuerdos son territorios perfectamente delimitados por contornos que a veces se vuelven infranqueables y a veces difusos.
La novela empieza con Esteban, el protagonista, observando cómo parte el avión que lleva a su novia a Europa. La primera parte narra las horas siguientes a esa dolorosa partida. Esteban se reencuentra con una amiga y reprime el deseo, las adicciones y el sexo están presentes, pero confinados a la memoria.
La segunda parte es una especie de flashback, son las horas previas a la partida de su novia. En esta segunda parte sí se concretan los actos sexuales, es una noche melancólica de sexo y alcohol. Las dos partes terminan con el alejamiento de las chicas, con la derrota amorosa de alguien que parece destinado a ser sólo una aventura pasajera de las mujeres, un territorio de paso.
Pichón Rivière se vale de su condición de poeta para darle brillo a una prosa equilibrada y elegante. Es un texto llano, de fácil lectura y buen ritmo. Novela corta o cuento largo, se lee en un par de horas, pero el efecto dura más.
Territorios es una historia de amor de gente común que logra ubicarse en las antípodas de la cursilería y el patetismo que suelen rozar este tipo de temáticas. Es un muy buen libro, o al menos a mí me encantó.
Creo que después de la censura Territorios no volvió a editarse, pero por suerte todavía se puede conseguir en ML a precios razonables.
 21 de agosto de 2010
Secciones: Homenajes
 Rodolfo Enrique Fogwill 1941 - 2010
Hoy murió Fogwill, se fue un gran escritor, ácido, inteligente y polémico. Aquí algunos de sus textos.
 19 de agosto de 2010
Secciones: Al margen
En enero de 1994 vivía en Mendoza y me invitaron a veranear en Mar del Plata. Yo nunca había ido de vacaciones a esa ciudad, iba muy ilusionado: me entusiasmaban el mar, la noche y los teatros, pero lo que más quería era ir a ver los torneos de verano. En esa época estaba la Copa de Oro, en la que jugaban San lorenzo, River, Independiente, Racing y Boca. También estaban la Copa Revancha y la Copa Ciudad de Mar del Plata, que consistían en superclásicos. El día 6 de enero frente a un café con leche con medialunas en un bar, me puse a leer un diario local, el título de primera plana decía “Nos robaron“, no leí el copete, pero varias páginas más adelante explicaba que los organizadores de esos torneos habían tenido algún problema y que los torneos de verano se jugarían ese año en Mendoza. Tuve la sensación de que me habían estafado, no pude evitar pensar que las circunstancias eran algo que me pasaba a mí.
 TN logró reciclar su placa negra para la nueva publicidad
Hace menos de un mes emboqué una promoción de Cablevisión+Fibertel a $180 por mes. Todo anda muy bien, pero esta mañana, al leer esta noticia volví a sentir lo mismo. La pelea entre Clarín y el Gobierno me importa poco, ninguno de los dos me simpatiza, pero me rompe las pelotas tener que volver a buscar proveedor. Aviso: a speedy no vuelvo más.
 16 de agosto de 2010
Secciones: Al margen
Es lunes, pero parece domingo. Termina el fin de semana largo y otra vez tengo la sensación de haberlo desaprovechado. Una especie de angustia que me inquieta desde hace un par de años, pensamientos incontrolables que florecen desde el inconsciente casi todos los domingos a la noche, los últimos días de vacaciones o cada vez que la vuelta a la rutina diaria es inminente. A esto hay que sumarle el estado depresivo natural que empieza los domingos al atardecer y termina cuando me acuesto a dormir. Lo normal desde que tengo obligaciones que cumplir: la escuela, la facultad, el trabajo, el duro oficio de caretearla cuando uno está desempleado, etc. La depresión dominical, que le dicen, ligada inexorablemente a este tema de Vangelis:

Pero es esa impresión de no haber cumplido conmigo, que surge la noche de domingos y feriados, la que me preocupa. Supongo que me planteo metas demasiado exigentes para alcanzar durante mi tiempo libre. El problema básico, creo, reside en haber desligado los criterios de éxito (es decir: mis objetivos verdaderos) de mis aspiraciones laborales o profesionales, o al menos en no fijarme objetivos de esa naturaleza. Creo que ha llegado el momento de empezar a diseñarme una profesión de verdad, aunque no tenga demasiado que ver con mi formación académica y con mi título universitario. Algo que me permita ganar dinero mientras persigo objetivos que sí me importan. Quizás Buenos Aires sea el lugar ideal para empezar.
Por ahora voy a tratar de volver a bloguear.
 16 de agosto de 2010
 Ser Escritor
Fuente: Cinismo Ilustrado
 01 de agosto de 2010
 Presentación de 'Conectados'
El próximo martes 3 de Agosto Funes presenta su libro Conectados – El lado visible y el lado oculto de la web (Editorial Kier) y ahí estaremos charlando un rato con el autor y escuchando la música de Linda Linda. La cita es en Piedra y Camino, Humahuaca 3853 entre Salguero y Bulnes (cerquita de la estación Medrano de la línea B). Va a estar bueno, los esperamos.
 26 de marzo de 2010
 24 de marzo de 2010
 Sobreinformados
Es una época veloz. Vivimos tiempos de vértigo. Hay una especie de bombardeo de estímulos, continuo y minucioso, sobre los sentidos del individuo, una cantidad que tiende a saturar la percepción, el pensamiento, las ideas. Todo es rápido, todo es inmediato, todo es urgente. La información es tan perenne que nace antigua, la realidad se vuelve inasible. Es una época fugaz.
Me acuerdo que un amigo de Mendoza decidió un día dejar de acompañarnos a los boliches. Le gustaba levantarse temprano los domingos para leer todo el diario, él decía que así aprovechaba mejor su día libre. Estudiaba periodismo y quería estar informado. Se levantaba, iba al kiosco, compraba un ejemplar de Los Andes y se pasaba toda la mañana leyéndolo, se tragaba todo, hasta los avisos fúnebres, eso lo hacía sentirse bien, informado, eficiente. Han pasado casi 15 años, hoy comprar un diario y pasarse el domingo leyéndolo podría considerarse casi absurdo. Hay miles de diarios en internet, actualizados a cada rato. Una actualización eficiente y completa requeriría, según ciertos estándares implícitos en esta modernidad vertiginosa, leer varios diarios a cada rato, saturarse de noticias. Hay información inútil brotando continuamente de este agujero infecto en el que hemos convertido el mundo, de alguna manera hay que usarla.
Pero el tiempo es una limitación inquebrantable, no tenemos horas ni energías suficientes para recolectar, clasificar y seleccionar toda esa información, mucho menos para procesarla, entonces la información se comprime, se simplifica, se resume. Se ofrecen las ideas ya digeridas, productos sintéticos, como alimento balanceado. Este proceso de síntesis vuelve todo superficial casi hasta la frivolidad. Ejemplos: twitter reemplaza a los posts de los blogs, una frase supuestamente ingeniosa desplaza a una buena crónica, el cuento corto a la novela, el copete de una noticia se convierte en la noticia. El producto se adapta a las necesidades del consumidor. Todo debe ser cortito. Se ofrecen resúmenes, esquemas, cuadros sinópticos de la realidad.
Así estamos, todo es tan veloz como estúpido. Se hace imposible distinguir entre ideas propias y ajenas. Esta velocidad y multiplicidad absurdas, lejos de enriquecer al sujeto, lo saturan, lo frustran, porque así no sirven para diseñar una realidad más o menos interesante. La ansiedad termina bloqueando la razón.

Ok, estoy exagerando, ya se, solamente quería lograr un efecto de contraste. En realidad no creo que este mundo sea tan malo, no soy uno de esos nostálgicos que piensan en términos del famoso “antes estas cosas no pasaban”. Al contrario, me parece genial la apertura, la multiplicidad, internet y todos los dispositivos y herramientas de circulación cultural. Pero sí creo que, para que la experiencia resulte interesante, de vez en cuando tenemos que parar, bajarnos del tren, volver a la dimensión analógica y desacelerar. Digo, para poder ver, para alcanzar cierta perspectiva y, sobre todo, para no perder de vista el objetivo (cualquiera sea éste).
Entonces te propongo que te escapes un rato de ese vértigo alucinante, aunque sea un sólo día a la semana, o al mes, o al menos cada un par de meses. Tomate ese día para ver. Andate a pasear por los barrios de tu ciudad, perdete sin rumbo en sus calles. Andá hasta el obelisco y después caminá hasta el Abasto. Tomate el tren hasta Moreno, almorzá ahí y volvé. Andate a la Plaza de Mayo y ponete a seguir con la mirada a una paloma, a ver qué hace, después de un rato de mirar fijamente un objeto éste empieza a destilar su esencia oculta y misteriosa. Pasate una tarde entera en el bar con tus amigos, o sólo, mirando por la ventana y dejando que la mente divague, a ver hasta dónde te lleva. Volvé a escribir a mano en cuadernos a rayas, despacio, tranquilo, con paciencia. Dejá por unos días esas microficciones, la novelita previsible de Aguinis que estás leyendo o ese libro finito que se lee de un tirón en el subte y agarrá Los Hermanos Karamázov, El Quijote, El Conde de Montecristo, La Montaña Mágica o En busca del Tiempo perdido, o si te parecen demasiado viejos probá con 2666 de Bolaño; leelo hasta el final, aunque te lleve seis meses, no importa, nadie te apura. Paseá a tu perro vos en lugar de pagarle al pibe de las mil correas. Quedate mirando qué hace una hormiga o cómo cambian las nubes, como cuando eras pibe. Bajá un cambio, por lo menos un día. Y después escribite un post bien largo como los de antes, como esos que hace @alvago, sin preocuparte mucho por cuántos te van a leer, yo te prometo que bajo un cambio, me tomo mi tiempo y lo leo.
 20 de marzo de 2010
Secciones: Videos
 14 de marzo de 2010
Esta semana terminé de leer Chozas, una novela que Pablo Giordano publicó en internet. Me gustó mucho la historia, la recomiendo. Pero no solamente Giordano se animó a publicar su novela en formato blog, Franco de los Santos ha subido Cicatriz y El Coto a su blog El rumiante, Genovese creó un blog especial en el que se puede leer su singular novela Marfil, alguien llamado Agustín postea todos los miércoles un capítulo de ¿Quien mató a los viejos Riveri?, Inés Pereira comparte sus maravillosas poesías con nosotros en Lazos de Seda y en varios otros blogs, Rosana Gutierrez sigue poniendo Tutiplenes en Resacas y muchos otros escritores, que no tardaré en descubrir, siguen subiendo sus textos a los blogs.
Es maravilloso que ese prejuicio absurdo sobre el soporte se vaya perdiendo y sigan apareciendo cosas interesantes para leer en formato blog. Por algún motivo, después de leer la novela de Giordano, me acordé de la frase “Ese democratismo me parece agraviante con el lector”:

Es cierto: no hay pelotudo que no tenga un blog, no menos cierto es que hay muchos de esos pelotudos que escriben bien y comparten desinteresadamente los frutos de su talento y de su esfuerzo con el mundo sin pedir nada a cambio. A todos esos pelotudos ¡GRACIAS!
Que no decaiga.
Keep Blogging!
UPGRADE 24/03/2010:
En el apuro obvié varios blogs de pelotudos que suben sus cuentos, poesías, novelas y ensayos a la web utilizando ese soporte. Entre ellos el mítico Mandarina de Gustavo Nielsen, en donde se pueden encontrar muchos de los cuentos que publicó en sus libros, algunos traducidos a otros idiomas.
Si vos sos uno de los pelotudos que sube sus textos a un blog, avisame y te linkeo.
 28 de febrero de 2010
Secciones: Literatura
Descubrí la narrativa de Chuck Palahniuk hace un par de años por recomendación de Luc. Lo primero que leí fue el cuento Tripas que publicó en el 2005 Página 12 acompañando un interesante artículo de Fresán sobre el autor. Es un relato impresionante, no apto para gente sensible o con demasiadas reservas morales. Me gustó tanto que se lo hice leer a Mariana, lo cual me costó una extensa puteada y la negativa a aceptar recomendaciones literarias por un tiempo de su parte. Lo reconozco, Tripas no es una buena elección para empezar a leer a Palahniuk, pero creo que es un autor al que todos deberían darle una oportunidad.
Existe a veces cierta reticencia a leer best-sellers en algunos lectores de paladar negro y Palahniuk no sólo es un autor que vende mucho si no que además tiene una página oficial para sus fans y una maquinaria marketinera fenomenal a su servicio, pero es un escritor distinto, no se si nuevo u original, pero distinto, difícil de catalogar.
Leí todas las novelas de Palahniuk traducidas que pude conseguir, muchas fueron editadas por Mondadori con traducciones ibéricas, otras me las prestaron, sólo me faltaba Diario. Una novela cuya lectura venía postergando desde hace un tiempo, finalmente la devoré el fin de semana pasado. Creo que es una excelente manera de empezar con Palahniuk, pero quienes ya hayan leído Sobreviviente o Asfixia no podrán evitar sentirse algo decepcionados.
Se trata una “típica” novela de Chuck Palahniuk, no hay demasiado más que decir, no es tan buena con sus mejores libros (Sobreviviente, Asfixia) ni tan mala como sus peores producciones (Fantasmas), digamos que es un promedio. Es un librito barato ($27 en edición de bolsillo) y entretenido.
Un hombre está en en coma tras un intento fallido de suicidio, su mujer lleva un diario para que él sepa qué pasó cuando despierte. De las casas de veraneo empiezan a desaparecer habitaciones enteras. Grafittis con extrañas premoniciones en las paredes, las frustraciones artísticas de una cuarentona y una aristocracia venida a menos completan el complejo mecanismo de esta bomba de tiempo esnamblada por Chucky.
La novela está impregnada del inigualable estilo de Palahniuk, rebosante de humor negro, violencia y una crudeza descriptiva que roza el asco. Como siempre cada capítulo tiene su propio subestilo, su procedimiento particular, son sistemas cerrados que funcionan como pequeños engranajes de un artefacto literario singular, por separado, pero también combinándose entre sí para terminar por tejer una trama terrible, feroz. Palahniuk, como oportunamente lo hizo Bukowski, pone de manifiesto en esta novela la otra cara del sueño americano, la que no se ve, la que nadie envidiaría.
Era el último libro que me faltaba leer de este autor, ahora a esperar la traducción de su última novela o que en algún momento llegue a la Argentina Nana o la mítica Te Figth Club, que le valió la fama y dio origen a la famosa película. Repito: no es lo mejor ni lo peor de Palahniuk, pero si están buscando algo distinto y entretenido esta novela les puede interesar.
Pagina 1 de 4312345»1530...Ultima »
|
|
|
Comentarios Recientes