Entre nubosidad variable y horarios fraguados estilo K, el 2007 emite sus últimos estertores. El último día del calendario convencional (a falta de otros) parece marcar finales ilusorios de arbitrarias etapas y reclama balances absurdos e inútiles. El calendario sigue rigiendo, entre muchas otras estupideces, la periodicidad de este blog. Voy a prescindir del balance,
