Releyendo El Aleph (1949), siempre algo me sorprende, cito textual:
En el primer volumen de Parerga und paralipomena releí que todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde el instante de su nacimiento hasta el de su muerte, han sido prefijados por él. Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una misteriosa victoria, toda muerte un suicidio.
Jorge Luis Borges, en el cuento Deutsches Requiem



Según entendí, todo lo que nos ocurre es porque estamos predestinados a que nos ocurra. Mmmmmmm….. capaz, pero la vida es un ir y venir de circunstancias que no siempre están en nuestras manos.-
No estamos predestinados, lo decidimos, pero en el instante en que nos escupen al mundo, cuando el lenguaje aún no nos posee y no estamos todavía infectados de racionalidad.
Completaría para satisfacer tu curiosidad: “…toda circunstancia un plan…”
De estar vivos, Borges y mi psiquiatra se llevarían muy bien. Pero el segundo no me hablaba de predestinación sino de obsecación, pasión por el fracaso.
En la línea del destino irrefutable yo ubicaría al cuentista Eduardo Duhalde y su frase: “…condenados al éxito”.
Otro día te digo cómo falleció mi psiquiatra.
Saludos