
En Nueva York, el gobernador Elliot Spitzer, debió renunciar por partuzero, a pesar de no haber filmaciones de por medio el tipo pidió perdón y se fue. El contraste es notable con lo que sucede en Pinamar, en donde después del recontra probado pedido de coimas, Roberto Porretti se niega a reconocer que su carrera política está muerta y, a pesar de que ya lo rajaron, se empeña en no dejar el cargo. El tipo sigue negando lo evidente y hasta piensa en convocar a un plebiscito, arriesgándose a que no lo vote ni la mujer, insiste con lo del complot, es tanta su obstinación que hasta empiezo a creer que es un cínico o que tiene razón. ¿Quién dice que el kirchnerismo no es justicialismo? Es peronismo y del peor.



Magui, creo que a ningún cuadro le cae tan bien el “compañero” como al Porretti este.