Lo escribo para no olvidarme. Pocas veces consigo acordarme de los sueños. A veces, unos segundos después de haber abierto los ojos, se demoran en mi retina imágenes y hasta sensaciones en mi cuerpo, pero se diluyen rápido y antes del primer trago de café ya las he olvidado. Otras veces, en cambio, me despierto
