Siendo adepto lector reincidente de las obras de Borges, debería hacer una especie de post homenaje hoy 24 de agosto, fecha análoga en que nació el escritor allá por 1899; no obstante, este mes he cansado suficiente con post sobre Borges a los indiscretos que se asoman por aquí de vez en cuando. Son escasas las posibilidades que poseo de hacer un buen homenaje, al menos un homenaje digno, pero la mera referencia a la fecha, una anécdota y la remisión a otro blog creo que podrán zajar mi indigencia. Hace un tiempo (no se cuanto, porque el tiempo es un disfraz) un gran amigo mío, Andrés, me comentaba su teoría: “A Borges -me decía-, he intentado leerlo, no entiendo demasiado, considero que su obra requiere para su cabal comprensión de otras lecturas anteriores que nos den la sabiduría de comprender sus constantes referencias a infinitas bibliotecas, es un autor sin lugar a dudas extraordinario, pero su lectura debe ser encarada por el lector aficionado ya en su madurez, dado que recién ahí se sabe lo suficiente como para entender la magia y singularidad de su literatura, esto explicaría porqué Borges es el autor cuya obra es la más debatida y paradójicamente menos leída“. Los años posteriores a aquella noche (en la que dicho sea de paso a mi amigo Andrés le robaron el espejo de su auto en el Bajo), trajeron, como siempre amarguras y ciertas felicidades, un amor y la serenidad y también el ocio que es vástago del desempleo y con el la lectura indiscriminada de las obras de Borges y ulteriores relecturas. Todo es relativo, claro, pero ciertos aspectos de aquella opinión son válidos, aunque no todos, allí reside la singularidad de la obra de Borges, su lectura requiere sin lugar a dudas alguna lectura preliminar, sin la cual nos veríamos impedidos de distinguir el humor con el que usa citas apócrifas, de las referencias a otras obras verdaderas que enriqucen sus relatos, ensayos y poesías. Pero por otro lado la falta de conocimiento respecto de aquella literatura referida en las obras, no impide disfrutar de su lectura ni nos priva tampoco de la belleza de ese arte tan particular que es la literatura borgeana.
Que Borges sea inmortal no es novedad, ni debe sorprender, pero la verdadera maravilla de su literatura reside en que es infinita: la lectura de un mismo cuento o poema en diferentes circunstancias las transforma en piezas diferente de arte, de ahí que la vasta obra se multiplique. Bastará para demostrarlo una referencia: El post que contiene el cuento “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz“ y las posibles formas de lectura con o sin analogías vienen a confirmar lo que me decía mi amigo Andrés, y también a invalidarlo, los remito ahí, les recomiendo ese cuento y les recomiendo leer a Borges sin prejuicios ni miedos, es una aventura literaria tan agradable como cualquier otra pero con un plus mágico que pocos autores pueden lograr (Cortázar seguro, Bioy, Poe, García Márquez, Puig…).
Como nota final debo, inevitablemente aludir a ciertos comentarios despectivos respecto a mis opiniones sobre literatura, es probable que sean justos, pero la insignificancia de mi opinión los torna más absurdos aún que sus argumentos, les pido únicamente a estos opinólogos agudos que no empleen epítetos groseros para poder dejar sus comentarios disidentes sin tener que borrarlos por una cuestión de buen gusto.
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