21 de marzo de 2007

Organizando los dolores

Hace un rato, mientras me afeitaba, me corté, algo que suele sucederme a mi y a muchos otros hombres, mientras seguía rasurando el palmbre facial y veía como la sangre del corte se mezclaba impunemente con la espuma de afeitar puteaba en japonés, porque “no hay nada peor que cortarse afeitandose” me dije, pero pensandolo

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