20 de noviembre de 2007

El Cuervo

Para el aficionado ávido de la literatura es bien conocida la falta de fronteras y la sensación, casi previsible, de no poder abarcar el inagotable mundo de los libros, ni aunque se le dedicase toda una vida a la lectura, una sensación de infinito. Y hay en esta sensación un común denominador: las eternas y

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