1 – Góngora
No hay que volver a Góngora, aunque “volver” es un decir, apenas leí un par de cosas (claro que vía Dámaso Alonso, sin traducción es imposible). Góngora trasponía y trasponía, toda la noche, en pedo con vino Toro; tanto traspuso que, según dicen, terminó trasponiendo su apellido. Cosas de la vida.
