Odio el lenguaje afectado y el tipo de análisis que usan algunos críticos para reseñar libros, me parecen más una ostentación, un alarde, un exceso al pedo, que un servicio al lector potencial. A veces me dan ganas de decirles: “Si, si, todos leímos a Roland Barthes, a Walter Benjamin, a Propp, a Lévi–Strauss, hasta
