El sábado pasado, la Revista Ñ publicó un cuento inédito de Cortázar: “Ciao, Verona“, lo de inédito resultó ser relativo, ya que una semana antes Babelia (la revista cultural del diario español El País) había publicado no sólo el cuento, si no que casualmente el artículo que lo acompaña es mas o menos el mismo. Dejando de lado sospechas de plagios y falta de creatividad de la cultura corporativa argentina vamos a lo que realmente interesa, el cuento, cuya historia está narrada sucintamente en Babelia:En 1977, Alfaguara publicó un libro de relatos de Cortázar, prohibido en Argentina: Alguien que anda por ahí. Era la primera vez que se publicaba en España un inédito de narrativa del autor de El perseguidor o de Historias de cronopios y famas. En este volumen aparecía un cuento, Las caras de la medalla, que narraba la enigmática relación entre una mujer soltera y un hombre casado en el Consejo Europeo de la Energía Nuclear, un relato sobre el que el propio Julio Cortázar escribió que contenía “pedazos amargos” de su vida. Ciao, Verona permite cerrar alguno de los enigmas que abría aquel cuento, aunque, como ocurre con las grandes obras literarias, siempre quedan cabos sueltos. Es decir que Ciao Verona es la continuación (en la acepción más cortazariana del término) de “Las caras de la medalla”, cuento a su vez maravilloso y sorprendente publicado en el citado libro “Alguien anda por ahí” (que tampoco deberían dejar de leer).
Como lo prometido es deuda y les prometí a algunos lectores de ciertos foros literarios que yo me encargaría de digitalizar el cuento, lo hice, aquí está la versión completa en pdf, espero que lo disfruten.
Bueno, pasaron las elecciones y supongo que no hay más nada que decir al respecto, por lo que este blog vuelve a su absurdo habitual.
Como para exorcizar el inevitable clima electoral y su previsible desenlace, hace un tiempo empecé por quinta vez a leer Rayuela. Cualquier comentario al respecto puede ser utilizado en mi contra, porque como bien dice su Tablero de Dirección el libro es “a su manera muchos libros” y cualquier intento de análisis literario, no sólo se disuelve, si no que nunca dará a un potencial lector una idea clara del libro que él logre intuir y asimilar (porque el libro lo hace también el lector); no obstante puede decirse que el libro es infinito: en principio propone dos formas de lectura (esto lo sabe todo el mundo), pero se pueden ensayar otras, eligiendo los capítulos más notables, o siguiendo únicamente a Morelli y sus citas, o sólo una seguidilla de capítulos, en fin las posibilidades son enormes. Personalmente es un libro de consulta obligada, un capítulo puede ser el libro o todos, o la selección que haga quien lee, logra lo que Cortázar propone, un juego, la complicidad del lector.
No obstante cualquier buen samaritano debería advertir que empezarlo es, para muchos, complicado, porque no es narrativa lineal, ni descriptiva, a la que nos tiene acostumbrados la literatura convencional, es, como la definió el mismo Cortázar una “Contra-Novela“. Una vez que esto se acepta (algunos llegaron a empezar y dejar el libro varias veces antes de aceptarlo como tal) el juego y el gozo comienzan.
En lo personal sé que después de Rayuela, es necesario un tiempo sin literatura, sin leer, sin escribir, se desarticula todo mi interés literario, por suerte también se que de eso se vuelve. Investigando un poco sobre Oliveira, La Maga y Heráclito, llegué a muchas páginas de críticos, que intentan, mediante el uso de lenguaje grandilocuente analizar Rayuela desde lo académico, obviamente con resultados ridículos. La mejor crítica es la del lector despojado de dogmas, las experiencias puras y desinteresadas, las que se encuentran en algunos foros y blogs de aficionados a la literatura, allí se deben buscar referencias o nuevas formas de ver este libro, allí se manifiesta lo que Cortázar propone, el desconcierto, el alivio por el fracaso de entender en forma absoluta de Oliveira, de Morelli, del autor y del mismo lector cómplice; en esos reductos virtuales de aficionados, uno encuentra interpretaciones que permiten a veces relecturas: “La Maga es la piedrita de la rayuela, el medio para llegar al Cielo”, “La Maga es el cielo, Oliveira la tierra“, consejos para leer, ejes de lectura, etc.
Repito, me encuentro con muchos, a quienes recomiendo el libro, que después me putean por haberlos hecho gastar dinero, muchos la primera vez chocan contra el arquetipo de literatura convencional que todo lector tiene en su etapa “pre-rayuela“, pero vencidos esos paradigmas, aceptado el papel de “lector activo, cómplice” el libro será, no una, muchísimas aventuras por un universo maravilloso, doloroso y revelador. Leer Rayuela es no terminar nunca, es un placer que cualquier amante de los libros debe regalarse cada cierto tiempo. No es “unantesyundespuésderayuela“, son muchos.
Hay un libro de cuentos que imposible no tener, imposible que no sea material obligado de consulta: “Historia de Cronopios y Famas” de Julio Cortázar; si usted quiere ir al baño, lleve este libro, si quiere una lectura corta, como de colectivo, lleve este libro, si tiene dudas, consulte este libro, antes de dormir, lea una página al azar de este libro y si su imaginación entra en uno de esos agujeros negros en los que suele entrar, entonces lea unos cuentos de ese libro y listo. Es un libro maravilloso, que no se explica y que escapa a cualquier posibilidad de crítica literaria o recomendación sin que a uno lo tomen por loco.
Pero lo que interesa en este momento es aclarar de una vez por todas el tema de los cronopios, las famas y las esperanzas. Para empezar, Cortázar dice que los cronopios se le revelaron un día, en un teatro semi vacío, durante el entre acto de un recital de Louis Armstrong en París, los vio por allí dando vueltas; sólo nos dice que son seres verdes y húmedos, pero se deduce de alguno de sus cuentos que tienen bracitos. Lo importante no es eso, lo importante es saber como identificarlos. Los cronopios tienen una vocación artística y creativa, son desordenados, ingenuos, olvidadizos y a veces exasperan, pero ¿qué sería de nosotros sin ellos? Las famas en cambio son conservadores, bastante inteligentes, tienen a veces cargo de conciencia, son elegantes y uno no debe confiar nunca de ellos (yo creo que son una especie de neo-aristocracia). Finalmente las esperanzas, que son subestimadas e infravaloradas por Cortázar, son seres en los cuales podemos depositar una gran fe, primero porque todavía estan a tiempo de convertirse en cronopios (no todo está perdido!!!) y segundo porque poseen una especie de “virginidad mental” que permite guiarlas por el buen camino; es cierto: son ignorantes, no se molestan por nada, son sedentarias y frecuentemente tienen accidentes de tránsito, también es cierto de que se dejan engañar fácilmente, pero son simpáticas, que se yo…
Eso es todo por ahora (ya que es época de elecciones, dejaremos los detalles para más adelante), no obstante aquí pueden ir leyendo algunas “Historias de cronopios y Famas“; O-J-I-T-O, cuidado con los críticos literarios que buscan significados metafísicos en éstas historias, sepan que no los hay. Solamente podemos decir (por ejemplo) que Cortázar era un cronopio, todo el mundo sabe eso, mi novia también es cronopio, ella misma me lo dijo levantando la mano antes de anoche; en cambio Lopez Murphy es un fama indiscutible, Paul Auster quiere definirse como cronopio, pero no se confunda, se trata de una simple esperanza. ¿Y usteded? ¿Qué es? (ante la duda defínase como esperanza).
Tarea para el hogar:
Clasifique los siguientes personajes como cronopios, famas o esperanzas (c;f; o e):
Una de los aciertos geniales de Julio Cortázar fué la creación de “Torito”, un relato en primera persona sobre la vida de un boxeador en su ocaso, me atrae poderosamente la curiosa magia que significa redactar una obra de arte en lunfardo puro sin perder un ápice de calidad y belleza; fue publicado en varias ediciones, re-ediciones y antologías de sus cuentos; otra genialidad fué grabarse leyendolo, compartir esa grabación es un acto de generosidad.
Mejor que leer este cuento es escucharlo en la voz de su autor, si tienen unos 15 minutitos les recomiendo escucharlo, por las dudas les dejo también el texto completo. No queda más que agradecer a Vadinho por haber subido un montón de cuentos en la voz de Julio Cortázar.
A la memoria de don Jacinto Cúcaro,
que en las clases de pedagogía del normal “Mariano Acosta”,
allá por el año 30, nos contaba las peleas de Suárez.
Qué le vas a hacer, ñato, cuando estás abajo todos te fajan. Todos, che, hasta el más maula. Te sacuden contra las sogas, te encajan la biaba. Andá, andá, qué venís con consuelos vos. Te conozco, mascarita. Cada vez que pienso en eso, salí de ahí, salí. Vos te creés que yo me desespero, lo que pasa es que no doy más aquí tumbado todo el día. Pucha que son largas las noches de invierno, te acordás del pibe del almacén cómo lo cantaba. Pucha que son largas… Y es así, ñato. Más largas que esperanza’e pobre. Fijáte que yo a la noche casi no la conozco, y venir a encontrarla ahora… Siempre a la cama temprano, a las nueve o a las diez. El patrón me decía: “Pibe, andáte al sobre, mañana hay que meterle duro y parejo”. Una noche que me le escapaba era una casualidad. El patrón… Y ahora todo el tiempo así, mirando el techo. Ahí tenés otra cosa que no sé hacer, mirar p’arriba. Todos dijeron que me hubiera convenido, que hice la gran macana de levantarme a los dos segundos, cabrero como la gran flauta. Tienen razón, si me quedo hasta los ocho no me agarra tan mal el rubio. Lee el resto de esta entrada »
Así como los amantes de la buena cocina y el buen comer, tarde o temprano quieren tener acceso a las recetas y conocer los procesos mediante los cuales se gestan los platos que más le gustan, los amantes de la literatura tarde o temprano también queremos saber como se gestan los relatos que más nos apasionaron. El cuento es uno de los géneros más adictivos para mi, buscando en internet encontré algunos artículos de Cortázar en donde comenta alguno de los secretos para escribir, el siguiente fragmento me pareció una joyita:
Los cuentistas inexpertos suelen caer en la ilusión de imaginar que les bastará escribir lisa y llanamente un tema que los ha conmovido, para conmover a su turno a los lectores. Incurren en la ingenuidad de aquél que encuentra bellísimo a su hijo, y da por supuesto que los demás lo ven igualmente bello. Con el tiempo, con los fracasos, el cuentista capaz de superar esa primera etapa ingenua, aprende que en literatura no bastan las buenas intenciones.
…muchos relatos pueden parecernos apasionantes, pero ¿somos capaces de apasionar a otros con ese relato? el análisis de la respuesta a ésta pregunta simplemente me hace admirar más a los escritores y a valorar más sus obras. Andrés el otro día hizo alusión a un cuento de Soriano: “El penal más largo del mundo” (ahí esta el links para quien quiera leerlo), es uno de los mejores cuentos que leí en mi vida, a Soriano le apasionaba el fútbol, ese relato le apasionaba y logró transmitir esa pasión a tal punto que en España hicieron una película (homónima por supuesto) cuyo guión se basa en ese cuento. Como bien dice Crotázar, la suposición ingenua de que el resto se verá tan conmovido con nosotros es inevitable, quien pueda superarla aprende algo de literatura, lo que me hace sostener aún más el argumento de que el artista SE HACE, decir que se nace artista es una falacia tal como decir que se nace con buena suerte. Paradójico, teniendo en cuenta que en realidad creo en el destino.