Desafiar límites, cánones sociales, replantear verdades comúnmente aceptadas, vulnerar las leyes de la civilización, rebelarse a los designios del “debiera ser”… Condición sine qua non de la creatividad: trans-gre-dir; funciona así y, ojo, no solamente en el arte, en los negocios (Steve Jobs, Google), en la ciencia (Einstein, Edwards Wilson), en política (Gandhi)….etc.
Claro, debe haber un objetivo, una meta a la que dirigirse, un detonante para esa rebelión, se debe buscar decir, hacer, producir algo, tener aunque más no sea, una vaga idea del destino al que se puede llegar.
Si no es en vano, transgredir por el sólo hecho de hacerlo no es ser creativo, es ser un cretino; rebelarse porque sí, posar de transgresor sólo para parecer excéntrico, es casi una frivolidad. Sospecho, Cristina, que en política (y más si se preside dudosamente un país endeble), cuando no se sabe bien que hacer es mejor escuchar a los demás, rodearse de gente talentosa y evitar jugar al alquimista. ¿Y si revisa las concesiones ferroviarias en lugar de boludear con un tren bala para ricos? ¿y si busca aumentar la capacidad de generación eléctrica en lugar de endosarnos crepúsculos a las 10 de la noche?
PD: Ignoremos por ahora la crisis del norte, cuyos remezones no se sentirán hasta mayo, pero compren casas, autos, euros….lo que sea, pero nada de bancos, después no digan que no les avisé.
Tags: Creatividad, Gobierno, política, Sociedad, Transgresión


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